martes, 21 de abril de 2009

Back to work...

Hoy, día 21 de abril, he vuelto de mi etapa de vacaciones de Semana Santa, primer día de clase.

La Semana Santa resultó genial, aproveché para estar con la familia y coger el recién adquirido coche. Nada más llegar me fui con los amigos de toda la vida a unos apartamentos en el sur, y todo bien, mucho solito, disfrutando de ellos al máximo. Al volver estuve en casa tirado casi todos los días, tenía pocas ganas de salir, quizás por lo que echaba de menos el estar tirado en mi habitación sin dar palo al agua, y aunque me propuse estudiar en esa semanita y media (me lleve un libro), ni lo toque.

Visite a la familia, y curiosamente vi a la mayoría de ellos todos los días que pase allá. Le hicimos una fiesta de cumpleaños sorpresa a mi madre, felicidades mamá ^^, resultó satisfactoria, familia y amigos estuvieron ahí colaborando para que todo saliera a pedir de boca. Además de los regalos, le hicieron un video con fotos y música de los 50 años que ha vivido, casi se nos saltaban las lágrimas por los recuerdos.

No esperando estar contento de volver a Pamplona, tengo una nostalgia agotadora. Hoy, el primer día de clase a la vuelta, no he estado en la plenitud de mis facultades, me desperté con dolor de cabeza y un cansancio corporal que me impidió prestar atención a los profesores durante toda la mañana. Para rematar el malestar del día que llevo, en la práctica de CIE ha tocado hablar del mejor recuerdo de nuestra vida, y como se pueden imaginar, hable sobre mi difunto perro.

Se me saltaban las lágrimas en medio de la clase práctica, mientras escribía lo tan maravilloso que fue el día que Otto llegó a casa, lo mucho que le quería y lo mucho que le echo de menos, y es que no puedo evitar sentirme fatal cuando pienso en él, aún no lo he superado. Terminé con las 600 palabras que nos exigía la práctica, lo imprimí, y lo entregué, saliendo de la clase poco menos que corriendo. No aguantaba más esa situación.

Digamos que el día ha sido catastrófico para mi salud corporal y mental. Otto te echo de menos.

Os pongo dos canciones que hoy me está dando por escuchar, Jason Mraz - I'm Yours y The Ting Tings - Be the one (acoustic)...





PD: No he llegado negro de Semana Santa, solo un pizco =P.

Una vez en mi mente... tuve un día pésimo...

viernes, 10 de abril de 2009

Cerrado por vacaciones

No escribiré nada en los próximos días a causa de que estoy de vacaciones por Semana Santa y no me apetece pensar en nada ingenioso.

A la vuelta muchísimas más anécdotas con mejor trasfondo, I promise. ^^

sábado, 21 de marzo de 2009

Un día atareado...

¡Buenas! Ayer día 20 de marzo de 2009 fue un día productivo. Hice montón de cosas, desde realizar un trabajo para la universidad hasta ir de compras. ^^

El día comenzó como cualquier otro en el que te levantas tarde (a eso de las 10.30 de la mañana), porque ya sabes, quien tiene buena noche no puede tener buen día, pues esto no es necesariamente así. Nada más levantarme recibo una llamada de mi amigo almeriense que me comenta de ir a desayunar al bar de enfrente del Colegio Mayor, imposible negarse a tal oferta nos vimos ahí después de una ducha caliente mañanera. Nos pedimos un café y un par de sandwiches, y estuvimos toda la mañana en el bar hablando de diversas cuestiones, de entre las que se encontraba el tema de ir al casco viejo a realizar la práctica de CIE IV, que consistía en hacer una descripción de una calle de la ciudad de Pamplona.

Quedamos a las 4.30 para coger la guagua al centro pamplonico, muy emocionados, ibamos a la aventura, rara era la vez que habíamos tocado esa zona de la ciudad, ya que hasta ayer considerábamos que tenía poca cosa. Debíamos escoger entre las calles de Monjardín, Florencio Ansoleaga y la Avenida Marcelo Celayeta. Ansoleaga fue la seleccionada porque consideramos que de entre las tres, era la que se encontraba más metida en el casco viejo, con lo cual sería más bonito describirla.

Llegamos al parque de San Francisco de Asis, un parque precioso, dos filas de cerezos toman las limitaciones del parque, con el viento se mecían y las hojas caidas volaban por todo el parque llenándolo de un aroma limpio y fresco; un parque infantil, con sus columpios y la manada de niños jugando y correteando por doquier. ¡Comienza la aventura! Sacamos la cámara de fotos, libreta, bolígrafo, y a escribir sea dicho, mientras andabamos por la calle, parándonos en los edificios que tuvieran algo que nos llamara la atención, escribíamos con todo detalle lo que teníamos frente a nuestros ojos. De todo lo que entraña la descripción, para no aburriros, he escogido un par de elementos que impresionaran. Lo primero, como siempre que paso por el casco viejo, es el lio de cables que tiene ahí montado, estos recorren las paredes de los edificios, no a demasiada altura, pero curiosamente no es algo que empobrezca la visión que tienes de la ciudad, es una sensación extraña, cuando lo ves entiendes que forma parte del propio casco, quiero decir que si no estuvieran se notaría su falta. Nada mas entrar en calle vimos en el edificio de la Cámara de Comptos de Navarra, que según el tablón informativo que había en la puerta es el único edificio de la ciudad pamplonica de origen gótico civil, construida a mandato de Carlos III en el siglo XII para controlar desde ahí las finanzas de la ciudad.

Llegó un momento en que Ansoleaga se dividía en 2 angostas y sinuosas calles, y está división se apreciaba gracias a un edificio con varios pisos, cuyos balcones estaban llenos de macetas de color verde, no pudimos contarlas porque eran demasiadas y dañaba la vista, pero haciendo un poco de cálculo a ojo podríamos decir que llegaban fácilmente a las 100 macetas. A medida que te adentrabas en la calle empezabas a notar el deterioro que estaba sufriendo el casco viejo, el asfalto estaba levantado en algunas zonas, las aceras hundidas dejando entrever las cloacas en un inmensa oscuridad, y las paredes erosionadas por el fuerte viento que corría por las calles. La calle terminaba con la unión de Ansoleaga y San Saturnino, en cuyo extremo se encuentra la Iglesia de San Cernín, construida en 1297 en honor a Saturnino, el primer evangelizador que hubo en la ciudad allá por el siglo III.

Nos sorprendió bastante como la gente de la calle nos miraban incómodos con nuestra presencia, en algunas ocasiones con cara de asco en sus rostros. Esto se demostró cuando vimos un cartel grande en euskera que ponía "Maldiko Zaldiko", intrigados por el significado de este preguntamos a dos señoras que salían de un portal, ellas nos ignoraron de mala manera, una actitud totalmente borde y menospreciable bajo mi punto de vista, de hecho solo les faltó escupir al suelo y maldecirnos. Después de tan extraña experiencia, mi amigo almeriense y yo decidimos no hacer las entrevistas que teníamos pensado hacer a la gente del lugar. A todas estas, en la historia que os acabo de contar solo ha pasado una hora, para que comprendan cuan productiva fue la tarde.

Contentos con nuestro trabajo, volvimos sobre nuestros pasos, y nos dimos una vuelta por el casco viejo, concretamente en la zona de tiendas. Estuvimos mirando tiendas, cosas que nos gustaban, cosas que no podíamos comprar porque nuestro presupuesto es considerablemente limitado. Encontramos una tienda donde vendían cachimbas, llevabamos ya bastante tiempo queriendo comprar una para amenizar alguna que otra tarde, de modo que la compramos. Aquí pasó otras hora más.

No sabría decir como lo hicimos, pero volviendo al Larraona encontramos el bar Gaucho, del que ya he hablado en anteriores entradas, obviamente llegamos perdiéndonos, ¿quién lo iba a decir?. Encantados con el tiempo soleado que hacía, la autosatisfacción que da el hacer un buen trabajo, la sensación de no haber tirado el dinero en algo inútil como de costumbre sino en algo provechoso, entramos al bar. Sé que es lo que esperan... ¡Fuá! Si señoras y señores, dos tostadas de foie y dos cañitas de refrescante cerveza, y mi amigo almeriense y yo comenzamos a divisar las estrellas.

Llegamos finalmente al Colegio Mayor y, como era de esperar, de cabeza a probar la cachimba, tuvimos a dos invitados con nosotros, un amigo tinerfeño y otro amigo malagueño. Colocamos todas las piezas en sus correspondientes sitios, tabaco de menta, aluminio, piedra de carbón, y empezamos a fumar. Haciendo una parada para cenar, nos tiramos en la habitación toda la noche fumando shisha, tras la menta probamos con el melocotón, incluyendo un poco de whiskey. A la 1 de la madrugada nos fuimos cada uno para su cuarto, con una sonrisa de oreja a oreja, y muy muy relajados. Lo que se dice "un buen día".

PD: Aprovecho este post para animaros a leer el blog creado por mi amigo almeriense, http://suenaenlapared.wordpress.com, está dedicado a la música, concretamente a los nuevos movimientos musicales.

Una vez en mi mente... tuve un día productivo...

martes, 17 de marzo de 2009

Prácticas CIE III

El tema de la cuarta práctica de CIE era el de describir a una compañera del propio grupo de prácticas. Alba Cirauqui González fue la escogida para ser descrita por mí. Espero que le haya gustado y espero que os guste. ^^

Princesa en letras

Había una vez una princesa, señora suprema de su mundo. Nacida en estos tiempos que corren en el pueblo de Miranda de Arga, aunque su residencia formal permanecía en la ciudad de Pamplona. Ella escapaba ocasionalmente a su tierra natal en busca de consuelo por los días perdidos.

Sus ojos, oh sus ojos, melancólicos, sumamente expresivos, de aguas cristalinas inundan tu mente con un sueño, un mundo de sensaciones en el que te sumerges apenas sin pensarlo, en ellos ves inocencia, cariño, belleza, todo esto supeditado por la imagen que es obligada a tomar frente a otros mundos ajenos al suyo. Melena cuidada de cabellos oscuros, misteriosos, reflejan la luz durante el día, dando una impresión de mechones dorados, negros en la noche, con la tenue luz lunar como única distinción con un pozo ancho y profundo. Tez blanca de ultratumba, su silueta se dibuja en curvas sinuosas que engañan al más valeroso de entre los pretendientes. Una princesa de cuento de hadas, bella, pasional, altiva, disciplinada, pero sobretodo, soñadora.

Esclava de la moda se oculta bajo un pantalón vaquero, bastante prieto para reafirmar así su figura, y camisetas sencillas para no llamar la atención. En la lujuriosa oscuridad de la noche viste unos lujosos trajes, acompañados por unos tacones altos que la estilizan y afianzan como princesa de su mundo, en palacio todo debe estar perfecto y por supuesto, ella debe estarlo. Sus aposentos, de colores amarillos y azules, de desorden visible, presentan gran cantidad de elementos decorativos, fijan su personalidad, su verdadera personalidad. Una tortuga de tierra doméstica hace las veces de confesor, un súbdito fiel conocedor de sus alegrías y sus desgracias.

Ella dedica las pocas horas de verdadera libertad que le permiten al balonmano y a los coches. Un Opel Astra la conduce a los más recónditos rincones del reino, ya desde joven comenzó a practicar para poder valerse por sí misma, sin depender, en primer término, de nadie. Al cumplir la mayoría de edad, lo primero que hizo fue sacarse el título que le permitía sobreponerse al resto de princesas y príncipes de otros reinos, aún sumergidos en el sueño de su adolescencia. Aunque no amaba los deportes, ella jugaba al balonmano cuando tenía edad para ello, pero ya sabemos lo que pasa, una princesa no debe dañarse ni ser dañada, a fin de salvar su futuro reinado abandonó aquello que le gustaba, dejando un gran vacío tras de sí.

Su Rey y su Reina, su madre y su padre, su familia, dueños a tiempo parcial de su existencia, poseedores de un gran conjunto de escuelas dedicadas a la enseñanza del automovilismo. Su Rey, nacido en Funes, y su Reina, de su mismo pueblo natal, Miranda de Arga. Decir queda que no es de extrañar que, teniendo unos padres dedicados a apoyar la salida del nido de los hijos, nuestra princesa se maneje bien en estos asuntos.

La princesa es una musa, y el piano es su glorioso instrumento, cautivaba a todos los sirvientes de palacio con su grácil melodía. Por desgracia todo acaba, y en este caso solo conservamos el recuerdo de aquella gloriosa época, pues su instrucción en el arte musical fue frenada por otros quehaceres, el piano le ocupaba demasiado tiempo que podría dedicar a otras tareas.

De todos es sabido que la vida es más corta de lo que desearíamos, pero, ¿No es la práctica de un instrumento, el reflejo de un alma, la expresión de un sentimiento, una sensación de que, aunque esa vida sea corta, la estamos aprovechando lo máximo posible, la estamos viviendo fervientemente?

Víctima de la cultura musical nocturna, le gustan la música electrónica, como el house, y la pachanga. Bailarina experta goza de todas las ventajas que le permite la noche, aunque evita, en la medida de lo posible, la ingestión de alcohol en grandes cantidades, porque a nuestra princesa le disgusta no ser plenamente consciente de sus actos. Vive la fiesta, pero manteniendo sus propios principios a flor de piel, siempre orgullosa y disciplinada. Atónitos quedan nuestros congéneres cuando su delicada figura acaricia el cargado aire del salón de bailes, su sonrisa, blanca y pura, sus ojos azules, tientan a acercarse a ella, como la sonata de una sirena.

Cuenta de ella que se codea con altas figuras de reinos vecinos, de diferente índole, el gusto está en la variedad. Hombres, como cualquier otro, capaces de protegerla cuando ella es incapaz de valerse por sí misma, un juego vicioso en el que se aprende a ganar, a perder, a recordar y a olvidar.

Todavía permanece en su memoria el día en que, con cara de desilusión, tuvo que entregar a sus reyes las calificaciones del último obstáculo antes de su vida adulta, segundo de Bachillerato. También recuerda el día que realizó el examen que le abriría todas esas puertas, aunque con gran presión, asustada, la hija de los dueños de una autoescuela no puede permitirse el lujo de suspender un examen de conducción.

Pero no todos son malos momentos, cuando se siente triste recuerda aquel verano, en el que nuestra princesa y sus amigas fueron a la ciudad de Salou a celebrar que había acabado el curso definitivamente. Una sensación que todos conocemos, de regocijo, de satisfacción, enorgullecimiento. La libertad que experimentó durante el viaje no tenía parangón, podía hacer lo que quisiera cuando quisiera, se sentía por primera vez dueña de su tiempo, de su mundo, de su destino.

Recientemente bohemia, ella soñaba con viajar, irse lejos, conocer otros mundos, otras personas, conseguir experiencia de la vida y vivirla como ella quería. Escasos tres años la separan de su sueño, tres años de hacer lo que otros ya han hecho para aprender a volar, libre. Así es ella, Alba Cirauqui González, princesa de su propio mundo, y muy pronto, reina de su propia vida.


Una vez en mi mente... describí a una buena persona...